
Luz roja, medio minutos más, pensaba, y un nuevo suspiro de camino a tu casa.
¡Joder! Que corto es el regalo que nos concede la suerte...
Mientras, gritando como un loco entraba el silencio en nuestro coche, como cada domingo…
¿Anoche?
Felices, tranquilos, solos…
Totalmente desnudos y sin ropa.