
Este sábado, sin apenas avisar, la muerte se llevó a una de
las personas más importes de mi vida y todavía no he encontrado la manera de
poder decirle adiós. Son tantos los recuerdos, los consejos y enseñanzas, es
tanto el cariño y el amor que me ha dado…
Yaya, lo único que sé es que nunca te olvidaré, siempre
recordaré esa sonrisa llena de bondad que le regalabas a todo el mundo, tus
manos, tu olor, tus ojos, tu voz…
-Pórtate como un hombre hijo -siempre me decías y créeme, lo
intento, pero cuando me quedo solo no puedo evitar llorarte, no quiero.
Yaya, todo irá bien, ¿verdad? Yo te prometo que aquí
seguiremos todos unidos, como hasta ahora. Seguiremos celebrando esa comida del verano que tanto te
gustaba hacer y cuidaremos mucho de yayi, pero por favor, tú cuida también de
nosotros, estés donde estés, te necesitamos tanto...
¿Sabes una cosa? El domingo vino mucha gente a despedirte, todo
el mundo te quería.
Yaya lloro cada noche desde que te fuiste, mucho, pero de
alguna forma sé que pronto sonreiré cuando te recuerde y eso será muy hermoso.
Siempre, pase lo que pase te tendré a mí lado, muy dentro, muy hondo.
¿Y ahora? ¿Cómo hago yo para agradecerte todo lo que me has
dado? Seguiré el camino, claro, seguiré tus pasos y sé que algún día volveremos
a encontrarnos. Estaremos todos juntos otra vez como tanto te gustaba vernos y
volveremos a reír, y cada festejo será eterno.
Yaya, espéranos.
Esta noche, igual que ayer, a la sombra de una lágrima
dormiré como un bebé, pero quiero que sepas algo, te quiero.