
Al final, llegar a la meta, solo es un premio, y cuando has coronado la montaña y has terminado de saborear el triunfo, toca desandar los pasos para poder volver a casa; eso, o fijar la vista en cumbres más altas y emprender un nuevo camino.
Y así es como todo vuelve a empezar, y así, de nuevo, todo vuelve a ser hermoso.